viernes 24 de julio de 2009

Ayuda, encuentros y desencuentros



El viernes, cerca de las 10 de la mañana, en una de mis salidas de la oficina, para ir a un evento convocado por Fogata Cultural, me topé con un cuerpecito manchado de color café con líneas negras, que descansaba a la sombra: un perro abandonado, callejero, de unos cuatro años de edad, famélico, en los huesos, que con mucho esfuerzo lograba levantarse para seguir la sombra que la edificación le regalaba. Segura estoy de que en sus últimos meses, no había recibido más que esa sombra que parecía disfrutar, en sus horas de agonía.
Fogata Cultural es una asociación civil, atinadamente fundada y dirigida por Guillermo Durán Vázquez, cariñosamente y mejor conocido como “Nemo”, un hombre dinámico, entusiasta y alegre.
Fogata Cultural es de esas organizaciones no gubernamentales que con poco, hacen mucho; es de esos movimientos sociales que de verdad hacen algo: trabajan. Y para la grilla, los ataques y los protagonismos, por cierto favoritos en muchas otras Ong’s ambientalistas poblanas, para Nemo y su grupo simplemente no hay tiempo.
La invitación era para acompañarles en su Feria Ambiental llamada “¡Devolvamos a la Tierra lo que le quitamos!”, nombre apropiado. Y acudimos a la colonia Tres Cruces, sitio donde Nemo y el resto del equipo han centrado sus esfuerzos en: limpieza de barrancas y calles, siembra de árboles y plantas de ornato, talleres para niñas y niños y adultos de la tercera edad, entre otros.
En lo personal hacía ya algo de tiempo que no veía a Nemo, pero me dio mucho gusto ver que su entusiasmo y sus ganas de hacer algo por nuestro Hogar, no se han detenido, al contrario. Organizaciones como Fogata Cultural y personas como Nemo son las que tanta falta le hacen a Puebla.
De regreso en mi oficina, me encontré de nueva cuenta con ese animalito que estaba literalmente en los huesos, así que subí corriendo para llamar a un muy querido amigo y excelente Médico Veterinario, me atrevo a asegurar, que es uno de los mejores en todo Puebla y prácticamente en el país. Su nombre, Alejandro Camacho Gutiérrez.
Lo importante fue salir a ayudar al cánido que se moría. Ahora se había recostado bajo la sombra de un auto ¿y cómo lo sacaría de ahí? Fue muy fácil, hablándole con cariño y ganándome su confianza, logré que me siguiera para que con la ayuda de dos buenos samaritanos, lo subiéramos a mi auto y lo lleváramos con otro excelente samaritano, un extraordinario ser humano, mi amigo, el doctor Alejandro Camacho, quien ya nos esperaba en su hospital.
Una anécdota, escena típica que en cualquier parte puede verse. Una compañerita de trabajo se dio cuenta de lo que tratábamos de hacer con el perro; bueno, casi desfallecía por la triste condición del animal. Pero claro, a la hora de apoyar, de hacer algo por el canino que se moría, simplemente desapareció. Y nunca más volvió a preguntar por la suerte que corrió aquel callejero. Menos ruido y más acción.
Ya en el Hospital Veterinario, el doctor Camacho de inmediato pasó a su consultorio al paciente para revisarlo y poder dar un diagnóstico. Nada alentador resultó: cadera fracturada, seguramente después de haber sido atropellado, lo que provocó que los huesos soldaran mal; ganglios linfáticos inflamados, con alta posibilidad de ser malignos; entre otros términos médicos.
La cruda y triste realidad de millones de perros abandonados y callejeros que se encuentran en condiciones de salud verdaderamente deterioradas ¿quién se hará cargo de ellos? Resulta sumamente difícil encontrar un hogar para estos animales que deambulan por las calles, bajo las peores condiciones de vida.
Lo más digno y humano para perros como éste, manchado de color café con líneas negras, darle una muerte tranquila, acompañado y que sus últimos momentos de vida, al menos se sienta, por una vez en su vida, amado.
Un agradecimiento muy especial y con todo mi cariño para mi amigo Alex, un doctor que realmente ama a los animales, que hasta el último momento lucha, que hasta el último esfuerzo da para salvar sus vidas.

miércoles 20 de mayo de 2009

¡Agua!



El desabasto de agua que han vivido pobladores de diversas zonas del Distrito Federal, más de cinco millones de habitantes, se presenta como presagio de lo que estaremos viviendo en próximos años, muy cercanos por cierto, de continuar con las malas costumbres y viejas prácticas de desperdicio, de no cuidado del vital líquido.
Nuestro México presenta ya hoy una baja disponibilidad de agua con 4.9 miles de metros cúbicos por habitante al año. En contraste, en la década de los 50, no hace mucho tiempo, la disponibilidad de agua en el territorio mexicano era alta, con 11 mil 500 metros cúbicos por habitante al año. Y, según los expertos, la tendencia va todavía más hacia la baja y pronostican que para el 2025, en menos de 15 años, la disponibilidad de agua por habitante será de tres mil metros cúbicos al año.
Para tener la referencia, países como Canadá, por ejemplo, tiene una disponibilidad de 99 mil metros cúbicos por habitante al año; Brasil, 43.3; Argentina, 29.1; Bangladesh, 20; e Indonesia, 13.3; todas estas naciones están clasificadas con alta disponibilidad de agua. Nuestro vecino del norte, Estados Unidos, tiene una disponibilidad media, con 9.5 miles de metros cúbicos al año para cada habitante.
Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), cien de los 653 acuíferos que tiene nuestro país, están hoy sobreexplotados; y el 50 por ciento del volumen del agua subterránea que se utiliza, proviene de acuíferos sobreexplotados. En términos generales, el abastecimiento de agua en el país es cubierto casi en su totalidad por fuentes subterráneas, más del 80 por ciento de la población se abastece de agua del subsuelo, es decir que el agua subterránea abastece a dos terceras partes de la población.
En el noroeste, norte y centro de México se ubica el 77 por ciento de la población y en esta zona se presenta el 32 por ciento del escurrimiento. En el sureste se localiza el 23 por ciento de la población y el 68 por ciento del escurrimiento. La disponibilidad natural de agua promedio per cápita en el sureste es casi ocho veces mayor a la de la zona centro, norte y noroeste.
Dos terceras partes de la superficie del país son áridas o semiáridas, es decir, zonas en donde llueve poco; además, el 67 por ciento de la lluvia se presenta en tan sólo cuatro meses, de junio a septiembre, lo que dificulta su aprovechamiento dado su carácter torrencial en la mayoría de los casos. Estas zonas áridas o semiáridas donde el agua disponible es muy poca y el crecimiento poblacional y el desarrollo de las actividades socioeconómicas demandan cada vez más agua.
El profesor titular del área de Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), José Ángel Rainal Villaseñor, explicó que en el estado de Puebla, de no aplicarse las medidas necesarias para el manejo sustentable del recurso hídrico, en 10 años se tendrán problemas de desabasto de agua similares a los del Distrito Federal.
Según el investigador, tanto los gobiernos como la sociedad en general, tienen que generar mecanismos efectivos de reciclaje del agua, pero a la par deben de implementarse programas de ahorro del vital líquido.
Uno de los grandes problemas del tema agua, es la creciente demanda. En el caso concreto de Puebla, pero que no resulta exclusivo, ha sido el crecimiento desordenado, hasta anárquico, de la ciudad.
Por su parte, el director local de Puebla de la Conagua, Manuel Beristain Gómez, ha señalado que para el estado hay poca disponibilidad de agua para dotar de nuevas concesiones. Además, el crecimiento de la mancha urbana del norte del estado ha favorecido tanto el deterioro de la zona boscosa de La Malinche, uno de los dos centros de recarga para el acuífero del valle poblano, así como la disminución de retención de agua de lluvia.
As í que, el agua dulce es cada vez más escasa en muchos países debido a las actividades agrícolas que consumen el 70 por ciento del agua dulce explotada del mundo, del 30 al 50 por ciento del suministro de agua es utilizado realmente por las plantas, la cantidad restante se desperdicia.
Más de 11 mil especies se consideran amenazadas y más de 800 especies se han extinguido debido a la pérdida de su hábitat. Otras cinco mil especies se hallan potencialmente amenazadas.
Un futuro muy seco y poco alentador ¿qué tipo de vida tendrán que llevar las futuras generaciones? Especialistas han señalado que los próximos conflictos bélicos tendrán su origen en la lucha por el vital líquido. Resulta increíble que los mismos seres humanos nos hemos empeñado y lo seguimos haciendo, día tras día, en contaminar, en acabar con ese recurso, del que depende no solo la supervivencia de nuestros coterráneos, nuestra propia permanencia y trascendencia como especie.
Una vez más nuestro precioso planeta azul, nuestro Hogar, nos está mandando señales de alarma ¿por fin seremos capaces de actuar?

jueves 12 de marzo de 2009

Eventos ambientales


Primero que nada quiero agradecer de todo corazón, antes que a nadie al padre Valerio Ortolani, presidente de Oikos, A.C., por su amable invitación; y en segundo lugar a todas y cada una de las personas que el jueves de la semana pasada, asistieron a la conferencia “Ballenas grises, visitantes distinguidas”, que impartí en el Auditorio Fundación Espinosa Rugarcía.
¡Un millón de gracias por las más de dos horas tan verdaderamente agradables que pasamos!
Esa calurosa tarde en la capital poblana, todos y todas nos embarcamos en un mágico viaje, en una aventura, hacia la laguna de San Ignacio, en Baja California Sur, en donde conocimos y aprendimos más de las Ballenas grises. Y al final, con broche de oro, a través de una proyección en DVD, nos refrescamos con las exhalaciones, a través de los espiráculos, y pudimos sentir y acariciar a una hermosa cría, un ballenato nacido en aguas mexicanas.
Y me permito presentar un párrafo del correo electrónico que mi gran amiga escritora, Raquel, quien asistió a la ponencia, me envió al siguiente día:
“Primero deja que te diga que el video, qué bueno que se acabó porque ya me iba a hacer llorar, me estaba dando como mucha emoción o sentimiento, no sé qué, pensar que somos tan irresponsables que no sepamos cuidar esas maravillas como se lo merecen”.
En fin, la verdad que qué tarde tan rica pasamos charlando, escuchando y admirando fotografías de esos inteligentísimos y hermosos gigantes del mar.
En otro asunto, el sábado asistí a la celebración del segundo aniversario de la Fundación Dejando Huella y qué emoción y orgullo por el trabajo tan serio, comprometido, responsable y, sinceramente, admirable, de una organización como ésta: mis respetos.
Si en Puebla tuviéramos más organizaciones no gubernamentales (ONG’s) -de la sociedad civil- como la Fundación Dejando Huella, me atrevo a decir que los temas y la situación ambiental vaya que sería distinta. Y seguro que las autoridades se verían obligadas a tomar muy en serio el trabajo, las recomendaciones y observaciones de los grupos organizados.
Desafortunadamente nuestra realidad es muy distinta. Es lamentable que entre las mismas ONG’s ambientales, que se supone persiguen el mismo fin, mejorar las condiciones ambientales de nuestro Estado, se siguen peleando entre ellas y, más bien, ocupadas en jalar agua para su propio molino. Pero no nos desgastemos en ello, ni dedicaré más líneas al tema.
La Fundación Dejando Huella es un fondo que pertenece a la Fundación Comunitaria Puebla, Institución de Beneficencia Pública. Su misión es proporcionar herramientas diversas de aprendizaje que respalden el lazo entre humanos y animales, cultivando el conocimiento, la compasión y el respeto hacia todos los seres vivos. Mejorando la calidad de vida de los animales no humanos como vehículo para elevar los niveles de salud de la población.
La visión de la organización es la de ser capaces de generar los recursos necesarios, para la creación y sustentabilidad de las instalaciones necesarias que funcionen como: quirófano para realizar de manera permanente campañas de esterilización gratuitas; recinto para impartir pláticas que contribuyan a la tenencia responsable de mascotas; centro de atención para reportes de animales no humanos accidentados o maltratados; refugio transitorio para animales no humanos que puedan darse en adopción; clínica veterinaria que ofrezca todos los servicios que tengan que ver con el cuidado y protección de los animales no humanos a bajo costo, accesibles para toda la población; centro de generación de programas terapéuticos con animales no humanos dirigido a personas con diferentes enfermedades y discapacidades.
Sus objetivos son disminuir la población canina y felina que deambula por la calle sin dueño; y promover la tenencia responsable de mascotas.
Las principales acciones de Dejando Huella son trabajo en conjunto con el Municipio de San Pedro Cholula, Puebla, en campañas de esterilización de perros y gatos; promoción de la cultura de adopción de mascotas; pláticas en escuelas sobre la tenencia responsable de mascotas; seguimiento de la aprobación del Reglamento de tenencia de mascotas en el Municipio de San Pedro Cholula, Puebla; así como la elaboración de material didáctico para programas de educación; entre otros.
En la presentación, representantes de la Fundación proyectaron seis videos, por cierto de muy buena calidad y de excelente contenido, con situaciones que a diario enfrentan miles de perros que sobreviven en las calles, realidad que vivimos en prácticamente todos los rincones de nuestro México.
Sin embargo, para los perros y gatos de San Pedro Cholula, en Puebla, hay un grupo de ángeles que ya está velando por su vida. Mis mejores deseos y una enorme felicitación para la Fundación Dejando Huella, y abrazos sumamente especiales con todo mi cariño para Lety y Paty.

jueves 26 de febrero de 2009

Visitantes distinguidas



El tema que en esta entrega me permito presentar es, sin lugar a dudas, mi favorito. De ellas, especialmente en los últimos días, mucho se ha hablado en medios de comunicación a nivel nacional. Ellas son por sí fascinantes, mágicas y encantadoras: Ballenas grises (Eschrichtius robustus), los enormes gigantes del mar que nos han otorgado su perdón.
Cada año acuden a cumplir su compromiso de vida en el sistema lagunar de las aguas de Baja California Sur: Ojo de Liebre, San Ignacio y Magdalena. En mares nacionales, se aparean y dan a luz, razón por la que decimos que las Ballenas grises son mexicanas por nacimiento.
Las emociones que ellas nos provocan a quienes acudimos a esta reunión anual, que da inicio en la primera quincena de diciembre y se prolonga hasta la primera quincena de abril, son incontables y comienzan desde la planeación del largo viaje que también nosotras y nosotros debemos emprender.
Año tras año, las Ballenas grises realizan una de las migraciones más largas conocidas entre los mamíferos, un total de 16 mil kilómetros de ida y vuelta desde los mares de Chuckchi y Bering, en Alaska, hasta las lagunas costeras de Baja California Sur. Viajan en pequeños grupos de hasta ocho individuos, tardan de seis a ocho semanas en realizar su recorrido.
Por nuestra parte, viajamos desde el aeropuerto de Puebla a Tijuana, alrededor de tres horas y media de vuelo; luego, en autobús, viajamos hacia Ensenada, dos horas más por tierra. Por la noche, tomamos un autobús hacia San Ignacio, 10 horas más; y nuestra llegada es alrededor de las seis de la mañana. Lo primero, por supuesto, buscar algo que desayunar.
Las zonas de alimentación de las grises están al norte del globo terráqueo, esto quiere decir que estos enormes gigantes prácticamente dejan de alimentarse durante el tiempo que permanecen en aguas mexicanas. Excepto las crías, los ballenatos toman diariamente hasta 50 litros de leche de sus madres y aumentan alrededor de 30 kilogramos diarios.
Luego de comer un par de burritos de frijoles, por cierto muy ricos, en la plaza principal del poblado de San Ignacio, nos disponemos a realizar el último tramo que nos separa de nuestro increíble y ansiado encuentro con las Ballena grises, solamente 59 kilómetros de desierto, cerca de una hora y media para, una vez más, encontrarnos.
Un largo año desde la última despedida, desde la última caricia, desde la última mirada, desde la última promesa de volvernos a ver… Un año que ha transcurrido con nostalgia, con anhelo, con esperanza, que su recuerdo ha hecho la vida mejor porque algo es seguro, con mágica exactitud, ellas volverán.
Las Ballenas grises regresan a enseñarnos y a repasar la lección de la vida; a ubicarnos a los seres humanos, en el lugar que ocupamos en este maravilloso mundo, en nuestro Hogar. Nos muestran con impresionante amor, inteligencia y respeto, la convivencia que sí es posible entre todos los seres vivos que habitamos este magnífico planeta.
Así la emoción, poco a poco, cada vez es superior y finalmente ¡la laguna de San Ignacio! El último lugar prístino, refugio de esta especie protegida y de muchas más que la acompañan tanto en tierra como en mar. A lo lejos podemos empezar a ver, por fin, los chorros de vapor que emanan de sus espiráculos y los saltos sobre los lomos ¡Aquí estamos, con ustedes! Cualquier distancia, cualquier recorrido ha valido la pena.
Y el momento está cada vez más cerca. Llegamos al campamento de Kuyimá, nos reciben, como siempre, con sonrisas, besos y abrazos. Rápidamente nos acomodamos en las cabañas, corriendo literalmente aventamos nuestras cosas y salimos al punto de reunión: a la cabaña principal que es el restaurante, la biblioteca y el centro donde se narran las experiencias y los contactos con los cetáceos y se intercambian fotografías y videos.
Por reglamentación, todas las personas que abordan las lanchas debemos portar chalecos salvavidas. La laguna está perfectamente dividida en zonas imaginarias que dividen las áreas de observación y aquellas exclusivas para el estudio e investigación de las grises.
Cada vez más cerca, todos y todas en la lancha elevamos nuestras mejores oraciones para tener la oportunidad de tener un contacto, pedimos al Creador que un ballenato curioso decida acercarse a nuestra lancha para poder, muy de cerca saludarlo, acariciarlo y hasta besarlo.
En nuestro recorrido dentro de la laguna, de inmediato aparecen lomos de madres y crías que nadan juntas, grupos, exhalaciones, colas… ¡Uno de los espectáculos más hermosos de la naturaleza!La suerte está de nuestro lado, un ballenato nos mira a unos cuántos metros; rápido con nuestras manos hacemos ruido en el agua, chapoteamos… ¡Aquí están, madre y cría nos permiten acariciarlas! ¡El momento más sublime! Un largo año de espera, de extrañar tanto amor, por fin… Te puedo sentir y no puedo más que decir “gracias”.

miércoles 11 de febrero de 2009

Vuelta a la esencia


Tras un año en pausa, luego de más de 12 años de escribir, hoy de vuelta a la esencia de aquello que me hace vibrar, de esa parte primordial de mi ser: el periodismo ambiental. Ha sido un año lleno de aprendizaje, de mucha e invaluable experiencia, de hacer, construir y fortalecer amistades, pero también de conocer las dos caras que una sola persona puede mostrar, pero éste será tema de otra entrega.
En esta ocasión lo que realmente pretendo expresar es, primero lo verdaderamente feliz que me siento por regresar al periodismo ambiental, pero sobre todo, de estar escribiendo, a partir de hoy todos los miércoles, para Planeta Azul, el sitio más serio e importante para la difusión de tópicos ambientales.
De igual forma, me gustaría resaltar la importancia de preservar la esencia de cada ser, aquello que en el fondo se convierte en la razón del individuo, en el “anhelo de vivir”.
En septiembre de 2007, en un evento por acá en tierras poblanas, expertos en manejo de águilas de todo el mundo, se reunieron para intercambiar sus experiencias en la conservación de tan poderosas aves.
En esa ocasión tuve la oportunidad de conocer a una persona sumamente especial, al doctor Alexander Blanco Márquez, médico veterinario venezolano cuya pasión por las Águilas harpías lo ha llevado a distintos países a presentar sus trabajos, pero lo más importante, ha hecho de ellas y con ellas su por qué de vida.
En 1992 inició su “Proyecto de conservación del Águila harpía (Arpía harpyja) en Venezuela”, centrándolo en la localización de nidos activos, así a las harpías encontradas se les pone un anillo de identificación, se registran sus datos biológicos y se les colocan transmisores para seguir sus movimientos.
El interés del doctor Blanco por conservar esta especie, listada en el Apéndice I de CITES, lo ha llevado a trabajar de la mano con las comunidades que habitan los territorios de las águilas, y precisamente ahora son esas personas quienes apoyan su labor por preservar a las harpías y su hábitat.
En las selvas de Venezuela, para buscar nidos y marcar a los polluelos de harpías, Alexander Blanco ha trepado árboles de hasta 83 metros de alto. Pero como en cualquier relación que se vive con pasión, no todo ha sido color rosa. En una ocasión, cuando estaba bajando del nido con un polluelo, volvió la madre y atacó al doctor Blanco, el resultado, un pulmón perforado.
Bien vale la pena mencionar que el Águila harpía es una de las cuatro aves más grandes del mundo: mide hasta 1.10 metros de alto y dos metros de envergadura con las alas extendidas. Las garras de la harpía pueden medir hasta nueve centímetros de largo y en nuestro planeta ninguna otra águila tiene su fuerza.
La situación de en peligro de extinción de esta magnífica ave se debe, principalmente, a la pérdida de su hábitat, es decir, a la destrucción de las selvas. Su distribución se extiende desde el sureste de nuestro país, México, pasando por Centroamérica, hasta el sureste de Brasil y Paraguay, hasta el norte de Argentina.
Las investigaciones del doctor Blanco Márquez pretenden dar a conocer los territorios de las harpías para así poder establecer corredores selváticos que garanticen la supervivencia de la especie en su hábitat natural.
Incidentes como el arriba mencionado, no han debilitado el espíritu conservacionista del médico veterinario, al contrario, le han enseñado la fortaleza y grandeza de las aves a las que ha dedicado los últimos 17 años de su vida.
El año pasado tuve también la oportunidad y la fortuna de presenciar una ponencia a cargo de Alexander Blanco, centrada en su experiencia en manejo de harpías en cautiverio. Aunque su trabajo también tiene que ver con el bienestar de estas rapaces privadas de la libertad, en definitiva, como él mismo expresa, por supuesto disfruta por sobre todo admirar a la segunda águila más grande de la Tierra, volando por las copas de los árboles en sus bosques lluviosos.
En México, la existencia de águilas harpías en las selvas de Chiapas es incierta; sin embargo, el doctor Blanco, ha señalado que la posibilidad es alta, solo hace falta aprender a mirar y saber dónde y cómo buscar.
La pasión del doctor Alexander Blanco Márquez por la preservación y conservación de las harpías en Venezuela, su esencia de vida, invitan a luchar por permanecer en el camino de lo que a cada quien le hace vibrar, de lo que en el fondo de cada uno de nosotros y nosotras nos transmite esos impulsos que en el día a día nos hacen vivir.

jueves 1 de enero de 2009

Extinción



Claves

* Pérdida acelerada
* Cada año mueren en nuestro planeta alrededor de 50 mil especies
* Hoy vivimos la sexta extinción masiva en la historia de la Tierra
* La extinción se debe hoy a actividades que lleva a cabo el humano
* Pérdida del hábitat ocasionada por deforestación, principal causa de extinción
* En México cada minuto desaparece una superficie boscosa del tamaño de dos canchas de futbol


La extinción es para siempre, se estima que cada año mueren en nuestro planeta alrededor de 50 mil especies. Especialistas señalan que hoy vivimos la sexta extinción masiva en la historia de la Tierra, una de ellas fue la que acabó con los dinosaurios; la actual es el resultado de la destrucción de ecosistemas.
La extinción se define como “la pérdida de capacidad de reproducción de una especie, sea por muerte de la mayoría de sus individuos o por otras causas”. La extinción en términos biológicos se considera como un fenómeno perfectamente natural, pero hoy en día, la extinción no es un proceso natural, actualmente sucede a un ritmo demasiado acelerado y no se debe a una incapacidad de adaptación de las especies y tampoco es el resultado de un proceso evolutivo. La extinción se debe hoy a alguna actividad que lleva a cabo el ser humano.
En todo el mundo, la pérdida del hábitat ocasionada por la deforestación es la principal causa de extinción de especies.
Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los países latinoamericanos perdieron 47 millones de hectáreas de bosques entre 1990 y 2000, la segunda mayor pérdida después de la de África.
Otros 50 años de calentamiento global a los niveles actuales causará la extinción de un millón de plantas y animales, un cuarto de las especies que actualmente viven en el planeta, según un estudio publicado por la revista Nature.
No se sabe exactamente cuántas especies se extinguen en el mundo, algunos especialistas estiman que cada año desaparecen 17 mil, es decir, casi dos por hora. A esta alarmante velocidad de extinción, se calcula que para principios de este siglo perdimos entre el 15 y el 25 por ciento de todas las especies de seres vivos del planeta.
En nuestro país, el carpintero imperial, el oso gris, el cóndor de California, el bisonte o el lobo gris mexicano, son todos ejemplos de extinciones resultado de la intervención del ser humano a finales del siglo pasado.
Con la extinción de especies perdemos una pequeña parte de la inmensa herencia biológica del ser humano y también se limitan las posibilidades de mantener o mejorar nuestro bienestar.
La fauna silvestre mexicana representa un recurso de importancia ecológica y económica. Cada animal que integra una comunidad de la vida silvestre tiene un papel específico que desempeñar, así que de la presencia constante de todos los grupos funcionales que en su conjunto forman una comunidad equilibrada, depende el bienestar de todas y cada una de las especies.
Si el proceso de destrucción de especies de plantas y animales continúa, y no se adoptan urgentemente las medidas necesarias y eficaces para su conservación, el resultado final será la extinción misma del ser humano porque nosotros dependemos de la naturaleza y de todos sus habitantes para poder vivir.

Deforestación en México
En 25 años nuestro país ha perdido el 90 por ciento de sus zonas boscosas, por las siguientes causas: desmontes, incendios, cambios en el uso del suelo, tala ilegal, plagas y enfermedades, y lluvia ácida.
México vive una situación de emergencia ante la acelerada y dramática desaparición de sus selvas y bosques. Cifras de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) federal, señalan que en nuestro territorio cada año se pierden 785 mil hectáreas de bosques y selvas, esto significa que cada minuto desaparece una superficie boscosa del tamaño de dos canchas de futbol. La FAO señala que ésta es la quinta tasa de deforestación más grave del planeta, sólo superada por las de Brasil, Indonesia, Sudán y Zambia.
De continuar con esta tasa de deforestación, en los próximos 50 años desaparecerán todos nuestros bosques y selvas.
Durante décadas las políticas públicas han promovido la tala de bosques para convertirlos sobre todo en pastizales para el ganado, así como en terrenos agrícolas; estas dos actividades provocan el 82 por ciento de la deforestación, la tala ilegal es la causante del ocho por ciento.

La extinción es para siempre
Una especie que se encuentra en peligro de extinción, está cerca de desaparecer para siempre. Cuando una especie se extingue nunca volveremos a verla, jamás podremos regresarla.
Es importante considerar que la extinción de una especie no se da como un suceso aislado, sino que puede producir una “reacción en cadena”, esto significa que muchas especies que necesitan de alguna manera de aquella que se extingue, se enfrentarán a serios problemas para sobrevivir, incluso hasta pueden llegar a desaparecer también.
Los animales y las plantas son los indicadores directos de qué tan saludable es la Tierra, si en los distintos hábitats no hay vida silvestre, es muy seguro que en un mediano o largo plazo los mismo seres humanos resultaremos afectados.

domingo 23 de noviembre de 2008

Taller de Periodismo Ambiental

Respecto a los efectos del cambio climático, México no sabe lo que le va a ocurrir, aseguró el investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, Francisco Estrada Porrúa, durante el Taller de Periodismo Ambiental sobre Cambio Climático, organizado por el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C.
En la semana del 10 al 14 de noviembre, periodistas ambientales de distintos medios de comunicación, se reunieron en la Unidad de Seminarios “Dr. Ignacio Chávez”, en Ciudad Universitaria, para interactuar con académicos y funcionarios públicos, principalmente, especialistas en cambio climático.
Bajo el planteamiento de si es real o no el fenómeno del cambio climático, dieron inicio los trabajos. El director del CCA, doctor Carlos Gay, afirmó que hay un consenso muy generalizado entre los científicos sobre que el cambio climático se debe a actividades que realizan los seres humanos.
El punto de coincidencia entre ambos investigadores es que a los que les va bien ahora les irá mejor, y a los que les va mal ahora, les irá peor. Estrada Porrúa aseveró que “a los que estamos mal nos va a ir peor”, tema muy obvio, ya que por ejemplo Australia tiene tecnología, está invirtiendo, saben qué les va a pasar. México NO, no hay inversión, no hay tecnología.
Los países de primer mundo saben bien qué les va a ocurrir, México no lo sabe, como bloque de países en desarrollo podríamos presentar una posición más sólida para así tener más margen de negociación.
Carlos Gay afirmó que “sí sabemos que vamos para mal”, que nuestro país debiera estar ahora invirtiendo en prevención porque se ahorraría cinco veces lo que gasta en corrección; la relación es de uno a cinco por lo que a todas luces conviene invertir en adelantarse al problema.
Carlos Gay explicó que la agricultura de temporal en México se vería afectada; el norte del país tiene una tendencia hacia la sequía, mientras que en Tabasco ahora están saturados de agua.
En resumen, algunas consecuencias del cambio climático serían, cambios en la ubicación de ecosistemas, extinción generalizada de especies, más del 50 por ciento, disminución de la producción agrícola mundial…
Lo que vamos a vivir es un cambio sin precedente para nuestras sociedades: impactos en la salud con enfermedades cada vez peores; impactos en la agricultura; impactos en boques con hábitats modificados; impactos en los recursos hídricos; impactos en las zonas costeras; impactos en los ecosistemas que provocarán afectaciones en los nativos de todo el planeta, explicó el asesor del ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, el científico en jefe del Climate Institute, Mike Mac Cracken.
El clima es lo que va a cambiar y eso es lo que sí importa.
Por su parte, la directora de Políticas de Adaptación del Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, federal, Celia Piguerón, explicó durante su exposición en el Taller que el tema no es exclusivo de la Agenda Ambiental, es transversal a todos los sectores y regiones, a través del Grupo Intersecretarial de Cambio Climático, integrado de inicio por siete secretarías, ahora están en camino de incorporarse prácticamente todas las demás, entre ellas, la de salud, Sep, hacienda, que están en el camino de sumarse.
Comentó que en mayo de 2007, el gobierno del presidente Calderón, lanzó la Estrategia Nacional de Cambio Climático, esfuerzo que da forma a un tema que estaba muy disperso.
Desde principios del presente año, el Grupo Intersecretarial ha venido trabajando en el Programa Especial de Cambio Climático, todavía sin publicar. Están en el ejercicio de priorización, en apoyo con los estados, por sector ¿qué hacer con el mayor impacto y con el menor dinero posible? Sin embargo, dicho ejercicio de priorización, a toda luz, se presenta todavía confuso para la federación.
Para el gobierno mexicano lo principal es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, tema que se refleja en el capítulo de Mitigación, esfuerzo de bajo impacto a nivel global, si tomamos en cuenta que México contribuye con el 1.5 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero al planeta.
Así la disyuntiva es ¿poner al mismo nivel adaptación y mitigación? Bajo la premisa de que no tenemos tecnología, ni gente, ni lana.
Para el Premio Nobel de la Paz, Mike Mac Cracken, es sumamente importante ampliar el número de bosques que tenemos en el planeta porque es una buena opción para capturar carbono, pero hoy debemos duplicar el número de árboles que tenemos en el mundo.